NOSOTROS

Nuestra Historia

Hace 45 años, un grupo de personas en Cochabamba decidió que el crédito no debía ser solo para quienes ya tenían garantías sólidas. Hoy esa idea llega a 233 municipios y a más de 22.000 emprendedores, productores y familias en todo el país. Esto es lo que aprendimos en el camino.

Todo empezó como un centro de documentación. En 1981, cuatro personas en Cochabamba querían entender lo que pasaba en su región; qué producía la gente, cómo vivía, qué necesitaba. Pasaron años investigando pueblo por pueblo, hablando con dirigentes, sindicatos, comunidades enteras, sin saber que ese trabajo, sería la base de todo lo que vendría después.

De documentar la pobreza rural, CIDRE pasó a preguntarse cómo resolverla. En 1990 entregó su primer microcrédito, financiado con fondos del BID, dirigido a microempresas de las zonas periurbanas de Cochabamba. Cinco años después, el crédito llegó al área rural: los valles de Punata, Jordán y Quillacollo, financiado esta vez por cooperación europea. No fue fácil: los créditos concesionales no duran para siempre, y la institución tuvo que aprender rápido a sostenerse con recursos propios. Para 1998 ya lo había logrado.

 

Desde entonces, CIDRE ha estado expandiéndose constantemente. Nuevas agencias en el norte de Potosí, en los valles, en el sudoeste del departamento. Créditos con garantías que nadie más aceptaba —vacas, árboles, camiones— porque para muchos productores esas eran las únicas garantías que tenían. En 2005, el Banco Interamericano de Desarrollo reconoció ese trabajo: más de 1.800 familias beneficiadas con productos financieros que no existían en el sistema tradicional.

El siguiente paso fue institucional. En 2016, CIDRE obtuvo su licencia de funcionamiento. Dos años después, inició el trámite ante ASFI para captar depósitos del público. En 2019, ya autorizada, emitió sus primeros valores en el mercado —veinte millones de dólares— y accedió a fondos ambientales para enfrentar el cambio climático. Lo que había empezado como una ONG de documentación se convertía en una institución financiera de desarrollo regulada.

Hoy CIDRE IFD es la primera entidad en acceder a la Ventanilla Verde del BDP, canalizando recursos para mitigar el cambio climático en Bolivia. Más del 60% de su cartera sigue en el área rural. La calificación de responsabilidad social sube año tras año. Pero la lógica no ha cambiado desde 1981: conocer primero a la gente, y desde ahí, decidir cómo ayudar.

 

Misión

“Contribuir al desarrollo y crecimiento principalmente de la micro y pequeña empresa productiva, comercial y de servicios con finanzas sostenibles acorde a sus requerimientos y sus necesidades en el territorio de Bolivia.”

Visión

Ser una entidad financiera ética, sostenible e inclusiva.

Nuestra institución

CIDRE IFD llega hoy a más de 233 municipios de Bolivia, a través de 29 puntos de atención en todo el país. Somos una comunidad de más de 24.000 personas que han transformado sus vidas con financiamiento pensado para su realidad, no para la de un banco tradicional. Estamos aquí para hacer crecer Bolivia, familia por familia.